El gestor deportivo, un agente clave de la salud y el bienestar social

La gestión del deporte en nuestro país es una profesión relativamente novel. Ya en otra ocasión pude hacer consideraciones sobre la gestión deportiva en estas páginas. Esta vez me gustaría ir más a la importancia de la figura del gestor y al papel que ha jugado en la actividad deportiva en nuestro país.

Siendo una profesión, podemos decir “no histórica”, sin olvidar a muchas personas que ya fueron precursores desde el ámbito federativo, desde los clubes y también desde la oferta privada pero en cualquier caso la figura de gestor que tal y como hoy la conocemos, sí es reciente.

Es más, hablar de su importancia es una forma de homenajearla, ya que es esa figura que no salta a las primeras páginas como los deportistas y sin embargo si forma parte inevitable de ese camino que ayuda a que existan y sobre todo, sí que es parte fundamental y un agente social cuya intervención en la salud de la población y por tanto en el bienestar general juega un rol clave.

Recuerdo los años ochenta como aquellos años del gran despegue de la práctica deportiva y como muchos profesionales que nos vimos implicados en esa gran aventura estábamos más orientados a la “organización y puesta en marcha” de infinidad de actuaciones, de nuevos programas desde las administraciones públicas y fue toda esta vorágine y su gran aceptación por parte de la población lo que poco a poco fue generando las infraestructuras, las escuelas, los programas de salud y de todo ello… Llegó el momento de hablar de GESTIÓN.

Todos vimos lo que estaba pasando, todos fuimos conscientes que debíamos formarnos más allá de la mera organización y que teníamos que asegurar la viabilidad de futuro de ese gran producto que estábamos lanzando “la actividad físico-deportiva como elemento imprescindible de una sociedad del bienestar” y por ello llegó la formación, por ello se iniciaron los primeros cursos y master, por ello nos enseñaron a tratar “nuestro producto” , había que aprender a tratarlo como tal, nos enseñaron lo que era un DAFO, una Planificación Estratégica, un Plan de Viabilidad…etc. ¡Y ciertamente aprendimos!

Durante esos años la iniciativa privada, que en general en nuestro país, con las excepciones pertinentes, era muy precaria, muy de gimnasio de barrio y poco más, comienza un gran despegue hacia lo que hoy en día conocemos.

También comienzan las primeras discusiones sobre lo que se denomina “competencia desleal” desde el sector público y entre discusión y discusión, la inercia de los hechos iba poniendo las cosas en su lugar.

Era realmente interesante oír a las partes: la pública, convencida (yo personalmente lo sigo estando) de que gracias a nosotros se había generado el interés, el conocimiento y la cultura deportiva de la población; la iniciativa privada, reclamando que si desde el sector publico ofrecíamos unos programas tan amplios y con precios subvencionados, estábamos mermando su actividad.

En definitiva, lo cierto es que de todo ello quedó claro que estábamos abocados a COLABORAR y que tanto la realidad como la actualidad del sector lo corrobora.

Yo creo, sin duda, que las administraciones públicas, sobre todo los ayuntamientos, hicieron lo que tenían que hacer, poner al servicio de los ciudadanos un bien común, como es la actividad físico-deportiva, y hacerlo de forma que fuera accesible a todos. ¿Cometiendo algunos errores? Puede ser, pero quedan olvidados en pro de los resultados.

El sector privado está obligado a hacer rentable su actividad y este criterio tan obvio y lógico dejó de ser sospechoso y punible hace mucho tiempo, todo lo contrario, este criterio paso a ser muy relevante también en el sector público que veía y sabia claramente que el futuro pasaba por aplicar precios justos a nuestros servicios, precisamente para garantizarles la viabilidad futura, precisamente para evitar tener que dejar de prestar servicios de calidad y profesionales.

El sector público tiene unos condicionantes que no siempre  permiten dar respuesta rápida ni eficiente a la resolución de problemas y de ahí la que la alianza con la iniciativa privada a través de servicios contratados haya influido en el desarrollo de los servicios públicos. La colaboración público-privada es la fórmula más racional y viable para los servicios deportivos desde las administraciones públicas, así que hace tiempo que “somos amigos para siempre”.

La oferta privada ha desarrollado en los últimos años unas magníficas instalaciones y unos programas vanguardistas que hacen la actividad deportiva muy atractiva para los ciudadanos y esto es así por la formación y  profesionalidad de sus gestores deportivos.

Actualmente hay profesionales muy cualificados, en continua formación, siempre atentos a las novedades que ofrece la tecnología, a intercambiar información, siempre aprendiendo para que los servicios alcancen la excelencia que una población ya mucho más formada e informada, gracias a todo ese trabajo anterior, exige y espera recibir.

Sin embargo y pensando en el futuro, tengo que decir también, que sí me preocupa la figura del gestor deportivo en las administraciones públicas y me preocupa porque, a tenor de todo lo anterior, no quiero que se interprete otra cosa más que la necesidad de tener buenos gestores en todos los sectores y etapas de la actividad deportiva, la formativa, la lúdico/saludable, la competitiva, etc.

Y en todo esto, las administraciones públicas tienen la competencia y la obligación de liderar. Es cierto que la oferta privada hoy en día ofrece unas prestaciones de calidad y competitivas. No obstante, esto no exime en ningún caso de que si el sector público no ejerce el liderazgo, que es suyo por competencia propia y al que está obligado, una gran parte de la actividad deportiva podría acabar desapareciendo, bien por no ser rentable, bien por desocupación y eso NO QUEREMOS QUE SUCEDA, igual que no puedo ni quiero pensar en una sanidad solo privada. De la misma forma que la sanidad pública es uno de nuestros grandes valores de una sociedad democrática del bienestar y por eso lucharé siempre por ella, el ámbito deportivo, que es un vehículo y agente de salud imprescindible, debemos protegerlo y asegurarlo como parte de ese sistema de salud, sencillamente porque lo es.

Es fácil deducir de todo lo anterior la necesidad de consolidar la figura del gestor deportivo público, la importancia de tener buenos profesionales liderando el futuro inmediato que no solo consoliden lo existente, sino que sean capaces de establecer grandes alianzas con los distintos agentes sociales implicados, con el sector privado, con las universidades, con los centros de salud, con los clubes deportivos…… Para poder seguir desplegando actuaciones, para seguir avanzando y creciendo hacia una práctica deportiva global, para conseguir que el porcentaje de practicantes crezca hasta ese sueño que nunca hay que dar por imposible… El 100% está ahí, está esperándonos.

Y añadir a la consolidación de la figura del gestor deportivo, tanto público como privado, la necesidad de apoyar la incorporación de las mujeres a este ámbito y poder hablar con la misma fluidez de GESTORES Y GESTORAS DEL DEPORTE.