El título de los Hispanos, un éxito de todos

La victoria de los Hispanos en la final del Campeonato de Europa de Croacia 2018 es motivo de orgullo para el balonmano español, porque nadie podía decir que el balonmano no era una de las modalidades de equipo con mejor currículo internacional, tanto a nivel de equipos nacionales como de clubes. El título continental, sin embargo, parecía un ‘imposible’ para nosotros, con cuatro finales disputadas desde 1994 sin obtener el premio de la medalla de oro. Los seguidores del balonmano conocen perfectamente la dificultad de esta clase de eventos, el equilibrio que existe entre los participantes, con un completo catálogo de jugadores de alto nivel, estrellas del balonmano en todo el planeta. Hablamos, seguramente, del evento internacional de mayor exigencia, sin contar los Juegos Olímpicos evidentemente, dado que en dos semanas se concentran partidos de la máxima exigencia.

Es por ello, y por el significado de esta victoria, que el cetro continental conquistado por los Hispanos hace justicia a muchos agentes del balonmano. Primeramente, al propio equipo español, tanto a los jugadores como a los integrantes del cuerpo técnico, porque con su constancia, sacrificio, trabajo en equipo y entrega han dado lo mejor de sí mismos por defender los colores de España, con la responsabilidad que ello implica. Y, claro está, a los clubes, caladeros de convivencia, responsables de formar deportistas, de inculcar unos valores que permanezcan inalterables durante su carrera deportiva, y que hacen del balonmano un deporte cuya salud mejora día a día.

Es, por tanto, el éxito de numerosos entrenadores, aquellos que están en activo y otros que han abandonado su labor pero que, en las últimas décadas, han trabajado de forma incansable para cultivar la semilla que hoy en día ha germinado. Y, como no podía ser de otra forma, a los jugadores, porque no podemos olvidar que los Hispanos son solamente la punta del iceberg, los referentes de una sólida estructura en la que el talento, la calidad y el corazón se han convertido en señas de identidad.

Parte del éxito corresponde, a su vez, a un colectivo a menudo olvidado pero cuya profesionalidad es impecable: los árbitros. Y es que, semana a semana, permiten a jugadores y jugadoras entender mejor el reglamento.

Finalmente, el éxito es compartido con todas las Federaciones Territoriales que, dentro de su estructura capilar, velan por el balonmano desde la base en todas y cada una de las franjas de edad de los jóvenes, porque ellos se encargan de descubrir a los grandes talentos del futuro.

Hay, sin lugar a dudas, mucho de ‘personal’ en esta conquista de los Hispanos, por todas aquellas personas que trabajan desde el anonimato día a día para impulsar el balonmano, para formar y educar a los jóvenes del futuro, aquellos que deben repetir las grandes gestas que estamos disfrutando en los últimos años. Y mucho de ‘personal’ por la familia y amigos, que sufren las numerosas horas que el balonmano nos ocupa.

Tenemos que estar orgullosos del grupo de jugadores que tenemos, por su profesionalidad dentro de la pista y lejos de ella, algo que perciben los numerosos seguidores que tenemos: un verdadero ejército que no para crecer, y que se enfunda la camiseta de los Hispanos porque sabe que, en la victoria o en la derrota, nunca se rinden, que nunca se dejan nada en el tintero.

Ahora es el momento de pensar en toda esa gente que ha hecho posible ese éxito, agradecer su entrega, su respecto… y pedir que nada cambie, porque seguimos necesitando de todo ese trabajo, porque es más difícil mantenerse en la elite que llegar a ella.

2018 va a quedar grabado en la historia y en la memoria de mucha gente… y debe servir de estímulo para los enormes retos que tenemos por delante, casi tan grandes como aquellos que dejamos atrás. Los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 ya aparecen en el horizonte, y en enero de 2019 ya tenemos la primera oportunidad de reservar un billete para la cita olímpica. Y para ello, seguiremos trabajando codo con codo, y caminando juntos y en una misma línea para cumplir los objetivos, para demostrar la unidad y gran salud de la ejemplar familia del balonmano español.