"La nueva realidad del atletismo español", por Raúl Chapado

El año 2020 iba a ser un año histórico para el atletismo español, celebramos el Centenario de la fundación de la Real Federación Española de Atletismo (RFEA). Pero finalmente, está siendo un  año incómodo, doloroso y frío. Un año que grita tan fuerte, que finalmente nos despierta de nuestro sueño ignorante. Un año en el que finalmente aceptamos la necesidad de cambio.


Raúl Chapado, presidente de la RFEA

No cabe duda de que este año nos ha planteado un escenario hostil, lleno de incertidumbres y amenazas que se presentan como un enorme reto para nuestro deporte, y por consiguiente para todos los agentes que formamos parte de él.

El atletismo se encuentra en un momento clave y lleno de desafíos para marcar su futuro. Estamos viviendo de forma abrupta el fin de una etapa provocada por la crisis vírica, y es tiempo de plantear nuevas iniciativas de futuro.

Además, como pasa en el resto de los sectores, el deporte se desarrolla en un contexto que está experimentando cambios muy rápidos y profundos, tanto en factores internos como externos.


La selección española participante en el Mundial de Doha de 2019

Como presidente de la RFEA son muchas las cuestiones que me surgen, me preocupan y me rondan por la cabeza. ¿Cuál está siendo el impacto real de la crisis provocada por el COVID-19 sobre el atletismo español? ¿Qué efectos va a tener este impacto a corto y medio plazo? ¿Cómo va a afectar a cada uno de los estamentos atléticos?, y quizá las más importantes: ¿Y ahora qué? ¿Cómo debemos diseñar nuestro futuro como deporte?

Es indudable que el impacto derivado de los efectos de la crisis pandémica va a ser muy significativo en el atletismo español, como lo va a ser en el resto del ecosistema deportivo español. No solo está afectando a la reducción de ingresos, a la caída del empleo vinculada a nuestro sector o a la cancelación y aplazamiento de competiciones. Por mucho que nos duela reconocerlo, esta crisis vírica va a debilitar significativamente el tejido asociativo y el desarrollo deportivo de nuestro deporte. Dicho de otra forma, va a destruir parte del tejido productivo del atletismo, y sin duda, esto tendrá consecuencias transcendentales para el futuro más próximo.

Con este escenario incierto, el atletismo tiene que reflexionar y hacer nuevos replanteamientos sobre su modelo deportivo y de desarrollo. Actualmente se están tomando medidas de emergencia económica que intentan amortiguar el impacto de esta tremenda crisis vírica, pero llegará un momento que esos recursos se acaben, y se planteen nuevas situaciones.


Teresa Errandonea, campeona de España de 60 y 100 metros vallas

Muy probablemente, una situación de contracción de actividad, lo que conocemos como “apretarse el cinturón”, menos recursos, menos medidas de estimulo, reducción de ayudas y posibilidades comerciales para los atletas, menor apoyo a la organización de eventos oficiales y no oficiales… En definitiva, un escenario de “depresión” al uso de cualquier gran crisis económica anteriormente vivida.

Es muy posible que la mayoría piense que esto pasará y que, cuando pase, volveremos a estar como antes. Y es ahí donde yo quiero incidir. En mi opinión, nada volverá a ser igual y no podemos pensar que utilizando medidas de “tratamiento” que funcionaron en el pasado para traernos hasta aquí, ya que hoy no son válidas.

Nueva realidad del atletismo

En el actual panorama, toda iniciativa requiere de mucho empuje, valor, trabajo y esa pizca de suerte que cualquier proyecto requiere. Gestionar un deporte tan complejo como el atletismo en la situación actual, exige anticipación e inteligencia. El atletismo no puede ser un agente pasivo, esperando que las soluciones le vengan de fuera, sino que debe dar un paso al frente, liderar este cambio de tendencia y redefinir sus propósitos y prioridades para adaptarlas a una nueva realidad.

El atletismo post-crisis va a ser diferente y, en mi opinión, la dimensión humana, la sostenibilidad y la transformación digital deben ser los pilares fundamentales en los que se asienten nuestras líneas de actuación. Una nueva realidad que nos obliga a recorrer un camino diferente que requiere pensar de forma diferente, más como colectivo que como individuo.

El atletismo tiene una oportunidad, no solo para poner parches y modificar la superficie de su esencia, sino que tenemos la oportunidad de pensar en grande, romper los moldes originales y desterrar la mentalidad de "esa es la forma en que siempre lo hemos hecho".

Cambio de modelo

El mundo hoy es más rápido de lo que sabemos y podemos gestionar con métodos antiguos. Hoy, el cambio y la evolución son mucho más veloces que nuestra capacidad de dar respuesta y por eso se necesitan modelos de gestión globales, colaborativos y ágiles que nos posicionen en un lugar de privilegio ante situaciones como la actual.

Esta nueva realidad requiere cambiar el concepto de dependencia por el de interdependencia. Tenemos que reaprender a gestionarnos de forma global como deporte y desaprender a gestionarnos como entidades (federaciones, clubes, organizadores) e individuos desconectados (atletas, entrenadores, jueces).

La interdependencia de todos los agentes que conforman el universo atlético es el mejor camino para crear soluciones razonables, globales y generosas que faciliten la aparición de nuevos entornos de oportunidad para el desarrollo de nuestro deporte.


La venezolana Yulimar Rojas celebra el récord mundial de triple salto logrado en Madrid

Deberíamos ser capaces de capitalizar esta situación y encontrar nuevas formas de organizar, crear y planificar nuestro deporte, variando nuestros objetivos enfocado en unos pocos y ampliarlo a muchos.

Nueva visión

Llevamos mucho tiempo construyendo un deporte basado en la inmediatez, en la visión a corto plazo. La reflexión global de nuestro deporte que nos tenemos que plantear trasciende con mucho la mirada a corto plazo y el tacticismo al que estamos tan acostumbrados y que, hoy más que nunca, tanto nos chirrían.

No es posible llevar adelante un cambio de modelo, sin una nueva, clara y fuerte visión. La nueva visión debe estar centrada en las nuevas tendencias y la innovación en el deporte mediante una actitud abierta, flexible y con la capacidad de crear soluciones rápidas.

En este nuevo enfoque, atletismo de alto nivel no puede dejar de ser una prioridad, pero al mismo tiempo debemos trabajar para concretar un plan de acción que desarrolle la participación en el deporte y el deporte de base. Las federaciones tenemos que desarrollar más programas y actividades para escolares, festivales atléticos, promover la vida activa y un estilo de vida saludable y no solo focalizar todos los esfuerzos encaminados a alcanzar resultados en la alta competición o la organización de grandes eventos.

Esto podría y debería ser nuestra nueva realidad. No tenemos que hacer las cosas de la misma manera que las hemos hecho hasta ahora. Es por ello, que el atletismo tiene que emerger como un agente dinamizador, de esperanza, generador de valores y de positivismo para toda la sociedad.

Oportunidad única

Tenemos delante de nosotros una oportunidad única para modernizar el modelo deportivo del atletismo español y adaptarlo a las nuevas necesidades de nuestra sociedad, redirigirlo hacia una dimensión más humana, que se sustente en los valores, la innovación y la tecnología como pilares fundamentales de su desarrollo.


La atleta española María Vicente, en plena acción

La transformación digital es ya un elemento esencial en el desarrollo del atletismo a corto plazo. Sin duda, será necesario una nueva forma de gestionar, organizar y comercializar el atletismo a través del uso de la inteligencia artificial y el Big Data.

Quien no tenga músculo para acometer un modelo de transformación tecnológica en el deporte, su modelo de crecimiento perecerá en el pago de una hipoteca gigantesca que lo conducirá al vagón de cola para siempre. Si los recursos se priorizan ahora en “parchear o tapar agujeros”, no podrán ser usados para construir algo nuevo y mejor.



Estoy plenamente convencido que el atletismo español se puede consolidar en la vanguardia de las organizaciones deportivas y ostentar una posición de liderazgo dentro de las estructuras deportivas nacionales.