Boni Teruelo: “Desde la gestión del deporte, lo primero será recuperar a las personas que han dejado de ser activas”

No cabe duda de que Boni Teruelo es UNO DE LOS NUESTROS. Socio fundador de la Asociación Vasca de Gestores del Deporte (KAIT), ha ejercido también los cargos de gerente y vicepresidente en FAGDE, entidad que, a su juicio, “debe hacer ver a las instituciones y a las autoridades que el deporte vale mucho más de lo que cuesta”. Desde hace 37 años está entregado a la gestión deportiva, una profesión que, a su juicio, ha cambiado mucho desde aquellos primeros años 80, pero que sigue desarrollando con la pasión que le pone a todo reto que afronta este eibarrés nacido en León y vinculado desde hace décadas a Santurtzi, localidad costera de Bizkaia de cuyo Instituto Municipal de Deporte es director.



¿Cuándo y cómo intuye Boni Teruelo que su futuro profesional debe estar vinculado al deporte?
Con pocos años con mis padres y hermanos emigramos de León a Eibar y, poco después, con 12 años, tuve la oportunidad de ir a estudiar a la Universidad Laboral de Cheste, en Valencia; y de allí, el bachillerato a la U. Laboral de Málaga. En estos centros, la educación física curricular y el deporte y sus campeonatos escolares se tomaban muy en serio. Es ahí donde viví la experiencia que me enganchó para siempre al deporte, por lo que la opción de intentar entrar al INEF era una consecuencia lógica. En el INEF, la experiencia fue maravillosa. Creo que la suma de juventud+universidad+deporte es difícilmente igualable.

Mi primer trabajo serio fue con el Patronato Municipal de Deportes de Eibar (Gipuzkoa), donde trabajé como técnico desde 1983 a 1987, a la par que entrenaba a las categorías inferiores de la Juventud Deportiva Arrate de Balonmano y, brevemente, a su primer equipo masculino.

Imagino que lo de centrarse en la gestión deportiva llega algo más tarde.
Sí, pero no mucho más tarde. En el Patronato de Deportes de Eibar se hacía una gestión deportiva con mayúsculas, con un amplio y completísimo equipo de compañeros y compañeras profesionales, liderados por Miguel Diego, auténtico referente del deporte municipal. Aquello fue una verdadera escuela de gestión, impagable y, en mi opinión, mejor que cualquier escuela de negocios de entonces. Con este bagaje me presenté y obtuve por oposición la plaza de director de Deportes del Ayuntamiento de Santurtzi, donde permanezco desde 1987. En definitiva: la gestión del deporte municipal me ocupa y me preocupa, y aún sigue siendo una satisfacción enorme para mí.

Usted, como otros muchos compañeros, no se ha conformado con desempeñar su labor de gestor en el IMD de Santurtzi, sino que ha participado activamente en asociaciones como KAIT, la propia FAGDE, ha desarrollado una tarea divulgativa y formativa en cursos, congresos... ¿Qué tiene la gestión deportiva que despierta esa pasión?
Efectivamente, como otros muchos compañeros, ya amigos y amigas. El deporte se caracteriza, entre otros rasgos, por su capacidad asociativa. Quizá esto explique la voluntad permanente que tenemos de intentar no estar solos, ni quedarnos quietos en nuestros puestos. Más bien hemos buscado hacer equipo, de una u otra manera, para compartir -algunas veces dando y en la mayoría de las ocasiones recibiendo- enseñanzas y experiencias interesantes. Creo que es una buena forma para avanzar eficiente y colectivamente. Así nació KAIT, como asociación de personas, y así se configuró FAGDE, como reunión de asociaciones.

Usted fue partícipe en la creación de KAIT, hace ya más de 30 años. ¿Cómo ve a la criatura tres décadas después?
Quizá la creación de KAIT pueda explicarse de muchas formas, claro que sí. Mi relato es sencillo: coincidimos en la Margen Izquierda del río Nervión Fernando Landa (IMD de Barakaldo), Josu Azurmendi (Deportes de Sestao) y yo en Santurtzi, que además ya teníamos amistad. Era el año 1988. Y a nivel profesional con frecuencia, siempre alrededor de una mesa, compartíamos problemas y soluciones, enfoques y experiencias (no siempre fueros agradables) en algo apasionante pero relativamente nuevo: iniciar a la gente en la práctica del deporte. O si quieren, en la promoción del deporte para todos. A este núcleo incipiente, en un sector muy pequeño y en el que casi todos nos conocíamos, se fueron uniendo otros compañeros y compañeras: primero de Bizkaia, luego de Gipuzkoa, Álava y Navarra. Lo demás fue redactar unos estatutos y registrarnos como asociación sin afán de lucro... Y creo que KAIT actualmente está bien, aunque debo confesar que mi implicación es menor que en el pasado. Como cualquier otra organización de este tipo, tiene épocas de mayor o menor actividad, eso es normal. Pero creo que está bien: está presente, se hacen cosas interesantes, hay participación, se renueva sin problemas la junta directiva, a la que se ha incorporado gente joven que ha contribuido a su readaptación permanente. Sinceramente, creo que goza de muy buena salud.


Imagen aérea del Polideportivo Mikel Trueba de Santurtzi

Y la gestión deportiva en general, ¿ha cambiado mucho?
Mi opinión se refiere sobre todo a la gestión del deporte municipal, desde una perspectiva pública. Y sí, creo que ha cambiado mucho. A mí me parece que se ha sustituido la pasión y el entusiasmo de los primeros años (la que caracterizó la década de los años 80), por la racionalización o tecnificación de los años de expansión y consolidación (años 90) y a esta, el relativismo y la politización de la gestión de los primeros años 2000. Después, gestionamos crisis. Primero y, sobre todo, la Gran Depresión (2008 y siguientes), que en el lado positivo trajo una importante innovación: el modelo de concesión se extendió, dando como resultado, en muchos casos, una forma de gestión interesante para el bien común. Y, cuando aún no se había logrado la recuperación, ni se habían curado muchas de las heridas abiertas, nos cae encima como una losa la calamidad de la Covid-19, a la que algunos colegas catalogan de oportunidad. En fin.

La pandemia ha llevado a toda la sociedad a una situación inimaginable hace solo un año. El reto ha sido mayúsculo también para la gestión deportiva. Como decía, esta pandemia está resultando catastrófica desde la perspectiva sanitaria (un número de muertos insoportable y un riesgo real de colapso del sistema público de salud); social (con penosos confinamientos y pérdidas de derechos fundamentales); deportiva (suspensión de actividades, la más dolorosa la del deporte escolar, y cierres de centros con una minoración entre el 40-50% de la práctica deportiva de la población, lo que contribuye a agravar la crisis sanitaria) y, consecuentemente, económica, sobre todo para los eslabones más débiles de la cadena. Este es el círculo vicioso en el que nos encontramos y no somos capaces de romper. El reto para la gestión deportiva (y para la sociedad entera) es mayúsculo.

A lo largo de estos meses, ha puesto por escrito tus reflexiones sobre las consecuencias de la pandemia. Lógicamente, la visión ha variado en la medida en la que la situación se prolongaba. A día de hoy, con la esperanza que genera la llegada de la vacuna, ¿se puede pensar que el sector del deporte resistirá?
Sí, en cierta manera, fue un atrevimiento exponer mis reflexiones por escrito y publicarlas. Y mi visión, borrosa aún, no ha variado demasiado: creo que seguimos en un túnel, en el que ciertamente vemos la luz de la salida más cerca, pero aún estamos dentro de él. Y tampoco creo que sabemos lo que nos vamos a encontrar al otro lado de ese figurado túnel. La vacuna se asoma con luz propia y se presenta como la gran esperanza. Pero no sabemos cuál será el comportamiento de la población respecto al deporte practicado. Ni sabemos cuáles serán las estrategias que emprenderán las instituciones y las empresas para innovar y adaptarse a la nueva realidad. De momento, lo que parece que sí habrá será dinero, financiación accesible y barata. Esto está muy bien. Desde la gestión del deporte, creo que lo primero será recuperar a la población que ha dejado de ser activa en los centros deportivos. Esto, si se gana su confianza con prácticas deportivas perceptiblemente seguras, se conseguirá quizá durante el último semestre del 2022. Ojalá me equivoque y sea mucho antes. Creo que el crecimiento general del sector, con algunos operadores públicos y privados con comportamientos particulares y distintos, puede venir después. Y sí. Creo que resistiremos apoyados en el talento, las habilidades y las capacidades de las y los gestores; en las bonanzas de un producto tan potente como es el deporte y en los beneficios indiscutiblemente rentables que la práctica deportiva generalizada aporta a las sociedades y a las personas en forma de educación, salud, diversión y economía.


Boni Teruelo, junto a Luis Solar, expresidente de FAGDE, durante el Congreso de 2015

En esta situación complicada para el sector de la gestión deportiva, desde la experiencia que le otorga el haber pertenecido a su junta directiva, ¿cuál es la principal función que debe desempeñar FAGDE?
Pues no lo tengo muy claro, es difícil. No sé si yo, que llevo unos años algo alejado del vivir ordinario de FAGDE, puedo aventurarme en una respuesta comprometida. Creo, sin embargo, que, por un lado, no debe perder nunca de vista la misión que la alumbró como asociación de asociaciones. Y, de otra parte, y de una manera personal, podría decir que FAGDE debe hacer todo lo posible por aumentar el valor social del deporte y, además, hacer ver a las instituciones y a las autoridades que las representan, que el deporte vale mucho más de lo que cuesta.