"Lo que comenzó como una aventura llena de ilusión se ha convertido en proyecto empresarial líder"

El protagonista en la sección Empresarios del nº 18 de GESTORES DEL DEPORTE es Roberto Ramos, CEO de Serviocio, una compañía que en sus 25 años de existencia ha adquirido un lugar preponderante en el sector de la gestión de instalaciones deportivas.

Ha conseguido vivir del deporte. Supongo que era su sueño de niño, aunque probablemente lo imaginaba de otra forma…
La verdad es que estuve vinculado al deporte desde bien pequeño, fui nadador de competición y esas vivencias en mi club (Club Fluvial de Lugo) y los valores de sacrificio, perseveración, respeto a compañeros y rivales que me inculcaron mis entrenadores (Valcárcel, Cesar, Solleiro y sobre todo mi mentor Femando Timiraos ‘Timi’) me marcaron definitivamente en mi forma de ser y entender la vida y en mi vinculación al deporte para siempre. Ahora unido desde otra óptica, como empresario, pero esos valores siguen rigiendo mi forma de actuar y de entender la vida y los negocios.

Cuando acabó sus estudios de Educación Física, ¿ya tenía claro que iba a dedicarse a la gestión de instalaciones deportivas?
Mi caso es bien atípico. Me especialicé en alto rendimiento deportivo, pero en el último año de carrera creamos Serviocio junto a tres compañeros y amigos (Ricardo Rosado, Horacio Souto y José Amado) y lo que comenzó como una aventura llena de ilusión se ha convertido en proyecto empresarial sólido y líder en el mercado.

¿Cómo fueron los inicios de Serviocio? ¿Con qué echaron a andar?
Los inicios fueron duros. Pusimos cien mil pesetas cada uno y empezamos. Al principio hacíamos de todo: monitores, recepcionistas, limpieza, mantenimiento y a la vez éramos pequeños empresarios. Luego el esfuerzo se vio largamente compensado.

Empezaron gestionando concesiones administrativas en Galicia, pero en un momento dado esta comunidad se les quedó pequeña…
Con el impulso inversor de la Xunta, diputaciones y ayuntamientos de Galicia, surgieron muchas nuevas instalaciones que necesitaban gestores, y ahí estábamos nosotros. En el año 98 salimos de Galicia hacia Segovia y a partir de ahí…. ya no hubo límites geográficos.


Fachada del centro Be One de Boadilla del Monte

¿Cuándo y por qué da Serviocio el salto a la construcción y gestión de sus propios centros deportivos a través de la cadena Be One?
El fenómeno de los contratos de obra y gestión surgió unos años antes de que nosotros nos metiéramos en él. Surgió copiando el modelo ya utilizado por ejemplo para construir autopistas, las administraciones publicas vieron una formula magnifica para conseguir equipamientos deportivos de primer nivel sin tener que acometer ningún esfuerzo económico, nosotros nos subimos al carro a partir de la 2009 con la entrada de Atlas Capital en nuestra sociedad.

Eran los años de lo más profundo de la crisis económica. En el caso de Serviocio, fue una oportunidad más que una dificultad.
No nos engañemos, a nosotros también nos afectó, aunque seguimos creciendo, hubo unos años difíciles a los que se unió la tan criticada subida del IVA del 8% al 21%, esos 13 puntos fulminaron a muchas pequeñas empresas, nosotros resistimos.

Desde su aparición, Be One ha crecido con fuerza, complementados los centros de concesión administrativa gestionados por Serviocio. ¿La idea es mantener en un futuro estos dos modelos o finalmente se impondrá el de Be One?
Be One es el nombre comercial que ahora utilizamos en los centros que gestionamos, hemos realizado el rebranding del 90% de los centros y los nuevos ya nacen con esa nueva imagen. Pero el cambio a Be One no ha sido solo un cambio de logo, hay mucho más detrás de esa imagen: hemos procedimentado todo el proceso comercial y de marketing y también hemos creado un servicio de asesoría deportiva de última generación, entre otros importantes cambios. Una orientación ya no al cliente, sino a la experiencia del cliente; tecnología y humanización unidos de la mano.

Hace algo más de un año adquirieron Aquafit. ¿Qué balance hace de aquella operación?
Era una operación que ya habíamos tanteado y en primera instancia no cuajó, finalmente a la segunda lo conseguimos, reunía los requisitos que queríamos: tamaño medio, fácil integración, no aumento de estructura costes para absorberla, disposición de la propiedad a realizar la operación, un precio razonable y además veíamos un cierto ‘up side’ de mejora. Sin desmerecer para nada el trabajo realizado por la anterior dirección, nuestro grupo (que cuenta con mayores recursos y volumen) logró una serie de sinergias a nivel de compras y además aportó una mayor capacidad comercial, y los resultados han llegado, en un año hemos mejorado el margen en un 15% y este segundo año seguiremos creciendo a ritmo de dos dígitos. Lo podemos dar por una gran inversión sin duda.

¿Cómo van las cosas en este 2018? ¿Qué operaciones se han realizado y cuáles esperan cerrar en breve?
Sabíamos que el 2018 era un año de grandes retos. En el 2017 habíamos cerrado la operación corporativa de Aquafit y habíamos adquirido Be One Boadilla, un proyecto en el que teníamos grandes esperanzas y que abrió sus puertas en abril de 2018. Puedo decir que estamos muy contentos y lo que vendrá....


Piscina del Be One de Boadilla del Monte

Como comentaba Aquafit sigue creciendo sobre lo previsto, el resto de centros consolidados se sitúa en el cierre de mayo en un 5% sobre el Ebitda presupuestado y Be One Boadilla está cumpliendo nuestras mejoras expectativas. Es posible que cierre el año con 1M de Ebitda y podemos considerarlo inversión la ‘estrella’ del grupo, ya que la inversión total entre compra, equipamiento y puesta en funcionamiento no llegó a los 4,5M de euros y la duración del contrato es de 40 años, y además aún está en ‘ramp up’ y no ha alcanzado su techo de abonados y rentabilidad.

Por otra parte, hemos conseguido el contrato de Be One Colmenar, que comenzará en aproximadamente un mes, en cuanto cerremos todos los temas administrativos con el Ayuntamiento. También parece que conseguiremos el contrato de Campolongo, en estos momentos somos la mejor oferta presentada para un contrato a 20 años y una inversión de 4,6M en una población, Pontevedra, que conocemos perfectamente y en la que llevamos implantados desde 1997, estamos a la espera de la adjudicación definitiva, pero somos muy optimistas.

Así mismo, estamos inmersos en varios concursos públicos y además tenemos cerrados 3 proyectos privados en zonas prime de tres capitales de provincia y que verán la luz a largo de 2019 después del periodo de construcción. Además, seguimos monitorizando el mercado en busca de nuevas oportunidades de operaciones corporativas, tenemos tres operaciones ahora mismo sobre la mesa que estamos estudiando, esperamos que alguna cuaje a lo largo de este ejercicio.

2017 se cerró para Be One con unas previsiones de facturación de 28 millones de euros, casi un 20% más que en 2016. ¿Se mantiene esta línea ascendente?
Se mantiene esa línea de crecimiento y como comentaba anteriormente, las cosas están saliendo mucho mejor de lo previsto, batiremos el ambicioso presupuesto que nos habíamos marcado este año, sin ningún género de duda.


Clase de Body Combat en el Be One de Boadilla

El contar detrás con un fondo de inversión como Atlas Capital, además de ser condición imprescindible para este crecimiento, es señal de que es un negocio asentado y con futuro.
La entrada de Atlas Capital en el 2009 era lo que necesitábamos para acometer importantes inversiones que teníamos comprometidas (30M de euros), además su presencia nos ha hecho crecer mucho desde un punto de vista empresarial, su visión, profesionalidad han sido y son impecables. Además, han entendido su papel perfectamente y respetan nuestro conocimiento específico del sector confiando en nuestra labor. Creo que somos el equipo perfecto.

En cualquier caso, no paran de surgir centros deportivos. ¿Hay peligro de una burbuja en el sector, similar a la inmobiliaria de hace unos años?
Creo que el sector está tendiendo a la polarización, los grandes cada vez más fuertes y los pequeños más débiles, a no ser que se adapten al mercado, como los centros boutique que están surgiendo con fuerza. Como recoge el 5º informe Plimsoll, “el parque español de gimnasios está muy polarizado, con 18 de las 100 empresas más grandes del sector registrando un crecimiento superior al 15% pero hasta 66 compañías registran pérdidas o están en situación de peligro financiero” y esto refleja una clara tendencia a la concentración.

El sector tiende a la consolidación, nosotros compramos Aquafit, otros ‘players’ concesionales han adquirido también pequeños grupos; pero las grandes consolidaciones llegarán, como ha pasado en todos los sectores que alcanzan un cierto nivel de maduración.

También los low cost están en esa fase. Viva Gym y Altafit han protagonizado operaciones de consolidación por separado y más que vendrán.

¿Cuáles son los retos principales, a corto-medio plazo, a los que debe enfrentarse una compañía como Serviocio?
Tenemos una asignatura pendiente y estamos poniendo los mimbres para atajarla: la gestión activa de los RRHH, una empresa con más de 1.200 trabajadores (líder en este kpi en el sector) está obligada a acometer este reto y en ello estamos. Otro gran reto es ser parte activa en esos procesos de consolidación que se avecinan y para ello estamos fortaleciéndonos estratégica y financieramente.