Los nuevos escenarios de la gestión del deporte en España

Se inicia con este número de octubre un nuevo ciclo de la revista 'Dirección y Gestión Deportiva', bajo la orientación de la nueva junta directiva surgida de las elecciones del 30 de abril del presente año. Un ciclo de continuidad y, esperamos, también de crecimiento y mejora, construido sobre la base de las anteriores direcciones de FAGDE.

En el corto y medio plazo, la gestión del deporte en España se enfrenta a dos escenarios muy interesantes, aunque inciertos. Por un lado, el impacto futuro de la pandemia en la industria del deporte -todavía presente, aunque con cifras optimistas por el alto nivel de la vacunación en todo el país-; por otro, el previsible escenario de un nuevo marco legal del deporte.

En el primer caso, conocemos el fuerte efecto negativo que la pandemia ha tenido en nuestro sector: en el ámbito público, en el privado empresarial sobre todo y también en el asociativo; pero una vez pasado lo peor, debemos de analizar también -y nadie está seguro de nada- cómo la pandemia ha cambiado o va a cambiar el comportamiento de la ciudadanía en el acceso a los servicios deportivos de todo tipo: ¿van a poder mantener los centros deportivos los mismos niveles de socios y abonados que en la época de la pandemia? ¿van a imponerse las actividades más selectivas de aforos limitados, de grupos reducidos, la personalización de los servicios…? ¿va a ser la garantía de seguridad de un centro o instalación lo que va a generar la confianza necesaria para una recuperación absoluta? ¿se han convertido las herramientas tecnológicas en insustituibles en la gestión del deporte? ¿son las actividades al aire libre las que van a imponerse en el medio plazo?; el espectáculo deportivo profesional ¿va a recuperar sus niveles de asistencia de público? Son todas ellas preguntas que las personas responsables de la gestión del deporte se hacen a diario, adaptando los servicios -como ha sido siempre en las últimas décadas- a las nuevas demandas de la ciudadanía y a las nuevas situaciones.

En el segundo caso, el gobierno de halla inmerso en el proceso de elaboración del proyecto de Ley del Deporte que sustituya a la de 1990. Además del proyecto de Ley orgánica de lucha contra el dopaje en el deporte que ya se encuentra en el Parlamento-que adapta la legislación a las nuevas exigencias de la AMA- y el anteproyecto de Ley de regulación de determinadas profesiones del deporte -también iniciada con un proceso de información pública por el anterior gobierno-. Todo ello va a modificar el paisaje de la normativa deportiva española de manera profunda; y si se hace con sentido común, participación y cierto consenso del sector y de los grupos políticos, deberíamos disponer en el corto y medio plazo de una herramienta útil para impulsar la práctica deportiva de la ciudadanía y la calidad de la misma, el desarrollo de la industria del deporte, la mejora de la salud vinculada a una sociedad más activa y menos sedentaria y la igualdad  en el acceso al deporte entre mujeres y hombres.

En este ámbito se enmarcan también las numerosas declaraciones de las Instituciones y Parlamentos sobre la “esencialidad” del deporte, que contrasta con el mantenimiento de la máxima tributación en el IVA de los servicios deportivos, situación que la nueva Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2022 o la futura Ley del Deporte deberían modificar hacia el IVA reducido que disponía hasta 2012.

En los dos ámbitos -los nuevos escenarios con la pandemia y el nuevo marco legal- FAGDE, las asociaciones que la forman y los profesionales que forman parte de estas han jugado ya un papel relevante; en el primer caso, como personas que se encuentran en la primera línea de nuestros centros, entidades, instalaciones y empresas deportivas; y en el segundo, con las aportaciones que hemos hecho a los procesos de información pública de los dos anteproyectos de Ley, aportaciones que, sin duda, van a tener un impacto positivo en la construcción de esa nueva realidad normativa.