La promoción de la actividad física beneficiosa para la salud. Una aproximación intersectorial y pluridisciplinaria que desafía al gestor deportivo del futuro

A finales del pasado mes de septiembre, la Delegación Europa de la Organización Mundial de Salud, con el apoyo de la Comisión Europea, publicó el más reciente informe sobre las políticas de promoción de la actividad beneficiosa para la salud en los 27 Estados miembros de la Unión Europea.

Este informe, publicado desde 2015 con una periodicidad de tres años, tiene por objetivo identificar las políticas llevadas a cabo por Estados miembros de la Unión con respecto a los 23 indicadores sobre la promoción de la actividad física beneficiosa para la salud en distintos sectores definidos en 2013 por el Consejo de la Unión Europea y los cuales se presentan a continuación.

Estos sectores y estos indicadores son representativos de la máxima europea de integrar la “salud en todas las políticas”, dotando así de amplitud y transversalidad al diseño de las diferentes políticas de promoción de la actividad física.

Considerando los resultados de los tres informes ya publicados (2015, 2018 y, ahora, 2021) es posible identificar que en 2021 solamente 3 de los 23 indicadores fueron concretados por todos los 27 Estados de la Unión (i.e. indicadores 3, 6 y 13).

Los resultados alcanzados por los diferentes países, y que se puedan observar en el informe, evidencian la vigente y continua necesidad de trabajar en el diseño de más políticas en los más distintos sectores, los cuales siguen siendo deficitarios en diferentes países como es el caso de los países ibéricos, y su consecuente implementación y desarrollo técnico.

Además, estas recomendaciones y sus informes trianuales nos pueden dar, a España y Portugal y a toda nuestra comunidad de gestores, algunas otras lecciones como son, en particular:

1. La consistencia entre el camino trazado (en 2013), su monitorización y reporte (2015, 2018 y 2021) y el impacto que generan en la realidad, tras casi 10 años de la definición de las recomendaciones para los diferentes sectores y sus indicadores. Tal encadenamiento solamente es posible mediante la asunción alargada de una estrategia consensuada, sólida y que se mantenga vigente independientemente de los Gobiernos en función.

2. La importancia de la relación entre las macro y las micropolíticas, ya que la acción local puede –y debe– ir guiada por las orientaciones supranacionales emitidas desde las entidades referentes de los diferentes sectores, así como también retroalimentarlas, reforzando la relación entre las prácticas de gestión y las visiones regionales, nacionales y Europeas.

Desde nuestro punto de vista, estos resultados y las lecciones que de ellos extraemos subrayan la necesidad del gestor deportivo de prepararse para trabajar en entornos cada vez más amplios, transversales y pluridisciplinarios, fijándose sobre todo en los puentes que el deporte tiende hacia otros sectores, de los cuales también depende. Y esta es una necesidad no solamente para el ámbito de la actividad física beneficiosa para la salud, sino para cualquier otro entorno donde el deporte sea un constituyente y que exija la relación con otros sectores como por ejemplo la economía, la ingeniería, las artes, la cultura, la innovación o la tecnología. Asimismo, el gestor del deporte del siglo XXI no lo es únicamente del deporte en concreto, sino que es, principalmente, un gestor que utiliza y desarrolla el deporte en el marco de su red intersectorial. Dar este salto, también de cariz epistemológico, es uno de los grandes retos de nuestra profesión para hacer frente al futuro.