"Tengo la impresión de que sólo Japón podía aceptar y superar con éxito el reto de estos Juegos Olímpicos pandémicos"

¿Qué aspectos le han llamado la atención en Tokio desde el punto de vista de la gestión deportiva?
Japón es un país que vive con gran pasión los Juegos Olímpicos y eso se pudo comprobar viendo el cuidado que pusieron para establecer protocolos sanitarios y gestionar el evento con una seguridad extrema. Además, el mimo que pusieron las personas implicadas (voluntarias y coordinadoras de competiciones) facilitó el día a día de todas periodistas y deportistas.  
Excelencia que se reprodujo en el plano deportivo y Japón culminó un brillante trabajo y una planificación alcanzando excelentes resultados deportivos. En conjunto, y más allá de la lamentable ausencia de público, estos Juegos Olímpicos evidenciaron el éxito de su comité organizador.
 
¿Qué novedades ha encontrado en las instalaciones deportivas o en la organización deportiva?
Como ya era de prever, Japón organizó unos Juegos Olímpicos impecables, sobre todo, teniendo en cuenta las adversas circunstancias con las que tuvo que trabajar. Uno tiene la impresión de que sólo Japón podía aceptar y superar con éxito el reto de estos Juegos Olímpicos pandémicos. Desde el principio se nos informó de los protocolos y se dieron facilidades para cumplirlos en el día a día. Lógicamente, la contrapartida fue cierta rigidez e incomprensión de los gestores de pabellones o zona internacional de la Villa Olímpica restringiendo el contacto con los deportistas.  
 
En cuanto a las instalaciones,debo limitarme a hablar del Saitama Super Arena donde se realizó el torneo de baloncesto. A pesar de su antigüedad (fue inaugurado en 2000), es un recinto renovado y muy práctico, que permitió desarrollar nuestra tarea a la perfección tanto en la sala de trabajo como los puestos asignados en pista. Su única pega era la lejanía (una hora en autobús) con respecto al resto de sedes y propio centro de prensa. La imposibilidad de usar el transporte público durante gran parte del evento lastró mucho la movilidad de los periodistas y convirtió al transporte en el gran problema de estos Juegos Olímpicos
 
¿Qué lección podría aprender el deporte español de los JJ.OO. de Tokio?
Las personas rectoras del deporte español deben comprender que, sin inversión y mimo, el éxito olímpico es imposible. España seguirá sumando talento individual casi por generación espontánea, pero se echa en falta un compromiso a medio y largo plazo por deportes minoritarios y que generen más opciones de medallas. El ejemplo de países de nuestro entorno (Francia o Italia) deja en evidencia el excesivo peso que tienen en nuestro deporte determinadas especialidades alejadas de la competición olímpica.