Juan Mari Aburto: “Nos gustan los retos difíciles; son los que nos hacen crecer como personas y como sociedad”

Los pasados 11 y 12 de mayo se celebraron en Bilbao las finales de la Challenge Cup y la Champions Cup, las dos competiciones por clubs más importantes del rugby europeo. La capital vizcaína tuvo el honor de ser la primera externa al entorno de las Seis Naciones que acoge esta gran cita. Su alcalde, Juan Mari Aburto, hace para GESTORES DEL DEPORTE un repaso de lo que han supuesto esas dos históricas jornadas para una ciudad que ha hecho una clara apuesta por los grandes eventos deportivos como gran escaparate para su promoción internacional.


Aburto, con el balón oficial de las finales de Bilbao

¿A unos pocos meses tras su celebración, qué cree que ha quedado en Bilbao de la fiebre rugbística que se vivió en la villa en aquellos días de mayo?
Ha quedado, sobre todo, el orgullo de haber sido capaces de demostrarnos y de demostrar ante el mundo entero que en Bilbao somos capaces de organizar grandes eventos deportivos con plenas garantías de éxito y cumpliendo los estándares más exigentes en materia de seguridad, logística y equipamientos hoteleros y de ciudad.

En comparación con otros grandes eventos de talla internacional que ha albergado Bilbao, como en su día el Mundobasket o en fechas más cercanas los saltos del Red Bull Cliff Diving, ¿qué aspecto diferencial han aportado a la ciudad las finales de la Challenge Cup y la Champions Cup?
Bilbao ha tenido el honor de albergar las primeras finales europeas de rugby que se disputan fuera del tradicional circuito de las Seis Naciones, donde cuentan ya con una larga experiencia en la organización de este tipo de eventos. En ese sentido, nos enfrentábamos a un desafío en el que sabíamos que iban a analizarnos con lupa todo lo que hiciéramos.

¿Le generó dudas en algún momento al Ayuntamiento la apuesta por una cita tan importante de un deporte que en Bizkaia es claramente minoritario?
En absoluto. Lo fácil lo hace cualquiera; a nosotros nos gustan los retos difíciles, que son los que realmente nos hacen crecer como personas y como sociedad. Y estoy seguro de que, gracias a la Challenge Cup y a la Champions Cup, muchos bilbaínos y bilbaínas hemos tenido ocasión de reencontrarnos con los grandes valores del deporte del rugby, con ese sentido del esfuerzo, del trabajo en equipo y de la solidaridad, que son perfectamente aplicables a todos los aspectos de la vida.


El alcalde de Bilbao, junto a otros representantes de instituciones y organización, en San Mamés

¿A nivel logístico, qué aspectos son los que más quebraderos de cabeza trajeron a los responsables municipales?
Sin duda alguna, la seguridad ha sido el aspecto que más nos ha ocupado a nivel institucional. Bilbao es, con diferencia, una de las ciudades más seguras de todo el Estado, pero en la actual coyuntura internacional, organizar un evento de estas características nos obligaba a redoblar esfuerzos en colaboración con todas las instituciones. Y también en este aspecto, Bilbao ha superado la prueba con muy buena nota.

¿Se cuenta ya con un balance en cifras del retorno que han supuesto para Bilbao estas finales?
Según cálculos de la Diputación Foral de Bizkaia, las finales europeas de rugby han tenido un impacto económico de más de 30 millones de euros, una cifra realmente muy importante para un solo fin de semana.

Se habló mucho de lo excesivo de los precios en algunos establecimientos hoteleros en esos días. ¿Esto ha servido para trabajar en una mayor coordinación con el sector a fin de evitar en lo posibles situaciones similares en otros grandes eventos futuros, que los habrá?
Para mí, ése ha sido el aspecto más feo de las finales europeas de rugby en Bilbao, y espero que el informe que está elaborando la Autoridad Vasca de la Competencia sirva para clarificar si realmente hubo abuso en los precios y quién lo cometió.

¿Se puede decir que, de cara a futuro, Bilbao ha quedado ya señalada como un punto destacado en el mapa del rugby mundial?
De momento, sólo puedo decirle que desde la European Professional Club Rugby nos han felicitado repetidamente, tanto al Ayuntamiento como a la Diputación y al resto de instituciones, por la excelente acogida dispensada y por el gran nivel organizativo alcanzado en estas finales.

Se atrajo a muchos visitantes foráneos y Bilbao se proyectó en los países donde el rugby tiene más fuerza. Pero, ¿cuál es la respuesta que ha percibido el Ayuntamiento en la población de Bilbao respecto a la celebración de este evento?
La sociedad bilbaína es tremendamente abierta y tolerante y los bilbaínos y bilbaínas, de forma muy mayoritaria, se sienten orgullosos de que nuestra ciudad brille con luz propia en el mundo entero, tanto con la organización de las finales europeas de rugby como con el resto de eventos previstos en este año de vértigo para Bilbao: la Conferencia Europea sobre Igualdad, Diversidad e Inclusión, la gala final de The World’s 50 Best Restaurants, el Foro Global de Economía Social, los premios MTV...



¿Qué tiene pensado hacer el Ayuntamiento de Bilbao para que el legado de aquellas finales no se diluya en el tiempo?
Seguir apostando por nuevos retos como la Challenge Cup y la Champions Cup de rugby. Para 2020 tenemos ya el compromiso de acoger varios partidos de fase final de la Eurocopa de fútbol, estamos negociado para traer también una etapa del Tour de Francia, y nuestro objetivo es seguir trabajando para que Bilbao siga posicionándose como ciudad referente en la organización de grandes eventos internacionales. Bilbao está considerada la Mejor Ciudad Europea de 2018 y ha sido catalogada por el Grupo Financial Times como una de las diez ciudades europeas más atractivas para la inversión extranjera. Tenemos que seguir en ese nivel.