Bilbao Finals 2018: ensayo y transformación

Los de Bilbao tienen fama de ser echados para delante y de poder con todo. En una ciudad en la que la devoción por el Athletic traspasa los límites de la pasión futbolera, acoger por primera vez fuera del entorno de las ‘Seis Naciones’ (Inglaterra, Escocia, Gales, Irlanda, Francia e Italia) las finales de la Champions Cup y la Challenge Cup, las dos competiciones por clubs más importantes del rugby europeo, parecía demasiada bilbainada. Pero no. La capital vizcaína superó con nota el reto el desafío en dos días, los pasados 11 y 12 de mayo, en los que, al aliento de lugareños y visitantes, vivió por y para el balón oval.


Los trofeos de ambas competiciones, expuestos en la explanada de San Mamés

La apuesta de Bilbao por albergar un evento de tal calado de un deporte minoritario y con no demasiado arraigo entre su población, lejos de resultar una extravagancia, encajaba a la perfección en una línea marcada desde las instituciones de promoción internacional de la ciudad a través de la celebración de eventos deportivos de talla internacional. Cuatro años antes, había sido una de las sedes de la Copa Mundial de baloncesto celebrada en España. Utilizando la infraestructura del Bilbao Exhibition Center de Barakaldo, acogió el grupo C en el que compitió Estados Unidos, a la postre campeón del torneo.


Los equipos finalistas de la Champions Cup pasan al lado del busto de 'Pichichi'

Si el baloncesto, evidentemente, no es un deporte desconocido para la mayor parte de los bilbaínos, sí lo son el bádminton, que vivió en el Bilbao Arena el Mundial Junior de 2016, o los saltos de los clavadistas, que han encontrado en el Puente de La Salve, pegadito al Museo Guggenheim, un espectacular escenario para las acrobacias de los participantes en el Red Bull Cliff Diving, el circuito mundial de la especialidad que el pasado mes de junio hizo en la Ría de Bilbao la tercera parada desde 2014, siendo la única localidad española incluida en este certamen.

Por ello, las Bilbao Finals 2018 de rugby no solo son una continuidad lógica de esta política, sino que suponen un ensayo de cara a lo que está por venir. En el no tan lejano horizonte de 2020 aparece la Eurocopa de fútbol, que en una edición en la que se repartirá la competición por varias ciudades del continente tendrá San Mamés como única sede en España. Y el Ayuntamiento de la villa ha reiterado, en más de una ocasión, su deseo de albergar una etapa del Tour de Francia.

En ese sentido, puede decirse, utilizando un símil relacionado con el deporte del oval, que el ensayo de las Bilbao Finals fue materializado con éxito y se vio, además, acompañado de una transformación de la ciudad, adornada por doquier con motivos rugbísticos. También San Mamés aparcó sus porterías para sustituirlas por palos y convertirse en una nueva ‘catedral’ del rugby. El 11 de mayo, en la final de la Challenge Cup (equivalente a la Europa League de fútbol), el estadio albergó a 32.543 espectadores, lo que supone la segunda mayor asistencia en la historia de la competición. Los que acudieron disfrutaron de un partido vibrante, en el que el Cardiff Blues galés batió por la mínima al Gloucester inglés (31-30). Al día siguiente, se llenó (52.282) para asistir a la gran cita, el duelo por la Champions Cup. En otro duelo emocionante, aunque más táctico y menos vistoso que el del día anterior, el Leinster irlandés batió al Racing 92 parisino por 15-12.


Un jugador del Leinster es placado por un rival del Racing 92 en la final de la Champions Cup

En cifras, las finales de rugby atrajeron a Bilbao a cerca de 80.000 visitantes (50.000 extranjeros y el resto de otros puntos de Euskadi y España) que llenaron los hoteles y tuvieron un impacto económico cercano a los 30 millones, con un gasto medio de 644 euros por persona, según los cálculos realizados por la Diputación Foral de Bizkaia. El objetivo de promocionar este territorio como destino turístico también parece haber tenido un buen impulso, ya que según las encuestas realizadas, los visitantes foráneos valoraron su estancia con un 9,22 sobre 10.


Los jugadores del Leinster celebran su victoria en la Champions Cup 2018

La implicación total de todas las instituciones (Diputación, Ayuntamiento de Bilbao y Gobierno Vasco) explica, en buena parte, el éxito de este doble evento, que fue retransmitido a 115 países, con la presencia de 340 profesionales de medios de comunicación extranjeros acreditados. En la calle, el ciudadano se sorprendió de la tranquilidad que se vivió pese a la presencia de tal multitud de aficionados y del consumo en esos días de 120.000 litros de cerveza, casi el doble que en un fin de semana habitual. Y es que los valores del rugby, “ese deporte de villanos jugado por caballeros”, quedaron plasmados también en la actitud de los seguidores de los cuatro equipos participantes. Para Bilbao, el Athletic seguirá siendo intocable, pero desde esos días de mayo, es también una ciudad de rugby.