Las responsabilidades de las entidades locales en la promoión de la actividad física orientada a la salud

La actividad física y el deporte y su asociación a la salud.

En los últimos años estamos asistiendo a una sensibilización cada vez mayor en torno a la promoción de la actividad física y el deporte vinculada a la salud de la población.  La razón de ser del impulso público al deporte y a la educación física –tal como figura en el artículo 43.3 de la Constitución española- tiene que ver más con la “adecuada utilización del ocio”, con la educación, con la recreación y con la transmisión de determinados valores que atribuimos inicialmente al deporte,  que con la vinculación a la salud de la colectividad.

Pero dos circunstancias están cambiando esa percepción: por un lado, la evidencia científica de los efectos de la actividad física y el deporte –en su concepto más amplio definido por la Carta Europea del Deporte de 1992- en la salud de las personas; antes intuíamos que el deporte era bueno para la salud; pero hoy la evidencia científica es abrumadora, como puede verse cada tres años en la relación de las principales investigaciones que publica la prestigiosa revista de medicina The Lancet. La práctica de la actividad física tiene importantes beneficios para la salud, reduciendo el riesgo de varias enfermedades metabólicas, cardiovasculares, neurológicas o psiquiátricas incluidas diabetes, hipertensión, obesidad, cáncer de colon y de mama, depresión, así como problemas del aparato locomotor. Por eso alguien llamó a la actividad física y el deporte “el medicamento genérico universal”.
La otra circunstancia tiene que ver con los datos sobre sedentarismo y práctica deportiva en las sociedades occidentales –y en la española, por supuesto-:

• La proporción de población que no realiza la actividad física mínima recomendada por la OMS o que declara tener un comportamiento sedentario, es cada vez más preocupante.
• La inactividad física es el cuarto factor de riesgo de mortalidad global, causando el 10% de las muertes en Europa.
• El coste económico directo de la inactividad está estimado en aproximadamente el 10 % del coste sanitario en España.
• En España, el Índice de comportamiento sedentario entre la población adulta era, en 2014, de 1/2,75: Por cada persona activa físicamente, 2,75 personas se consideran sedentarias. Y doble indicador en mujeres que en hombres (1/4,0 en las primeras por 1/2,0 en los hombres). El nivel de sedentarismo es el doble en las personas con niveles de educación bajos frente a las personas con estudios superiores.  

Las competencias municipales en materia de salud.

¿Cómo pueden contribuir las entidades locales a la promoción de la salud a través de la actividad física?  ¿Y deben hacerlo? Los Ayuntamientos tienen competencias en actividad física y deporte: instalaciones deportivas de uso público y promoción deportiva. La última reforma de la Ley de Bases de Régimen Local – efectuada por la fallida Ley de racionalización y sostenibilidad de la administración local-  ha limitado, reducido y cercenado las competencias y la autonomía municipal (aunque ahora eso vuelve a replantearse); pero la actividad física y el deporte no se ha visto afectada.

¿Pero tienen los Ayuntamientos competencias en salud? De la lectura de la Ley de Bases se deduciría que solo la “protección de la salubridad pública” estaría en ese campo. Sin embargo las competencias básicas y principales de abastecimiento de agua potable, saneamiento, recogida y tratamiento de residuos, calidad del agua, seguridad de los alimentos, mejora de la salud ambiental, etc… , son medidas de salud pública –las dos primeras, las más importantes y de mayor impacto en la historia de nuestras ciudades y pueblos-. Y muchas leyes de Salud pública de las CCAA atribuyen a los Ayuntamientos competencias o funciones relativas a la salud pública.

A pesar de sus contribuciones en el pasado, la salud pública ocupa en la actualidad una posición marginal en el sistema sanitario. Todavía el esfuerzo económico en prevención es infinitamente más reducido que el esfuerzo asistencial. El poder de las empresas farmacéuticas y los fabricantes de aparataje médico es, todavía, inmenso. Podemos definir la salud pública como «El esfuerzo organizado por la sociedad para proteger, promover y restaurar la salud de las personas, mediante acciones colectivas». En ese marco amplio, y teniendo en cuenta las competencias municipales, las Corporaciones locales tienen la capacidad y la responsabilidad de promover la salud pública de su población. También a través de la actividad física y del deporte.

¿Qué pueden hacer las corporaciones locales en la promoción de la actividad física y el deporte con un objetivo de mejora de la salud?

El esquema que figura a continuación identifica 9 ámbitos de actuación municipal, provincial o insular que se orientarían, a través de la actividad y el ejercicio físico y el deporte, hacia la salud de la colectividad.

De esos ámbitos, cinco son propiamente vinculados a las competencias deportivas locales; y cuatro son de carácter más transversal, pero no por ello menos importantes. Entre los primeros, señalamos:

1. La creación, reconversión, mantenimiento y gestión de la Red de Instalaciones deportivas de uso público. Instalaciones funcionales, polivalentes y preparadas para cambiar, adaptables al mayor número de personas usuarias (si el deporte de competición, espectáculo o federado representa menos del 8% de la población ¿Por qué seguimos haciendo, sobre todo, instalaciones deportivas federativas convencionales?); sostenibles económica y medioambientalmente, bien ubicadas en el plano municipal e integrando la perspectiva de género en su diseño.

2. El desarrollo de los Programas de actividades y oferta de servicios deportivos – de gestión directa o indirecta, mediante la colaboración público-privada- vinculadas a las instalaciones deportivas, para todas las edades, con la participación de empresas y entidades asociativas del municipio, buscando la generación de hábitos de continuidad, adherencia y autonomía de la ciudadanía.

3. El impulso a la creación de una red de espacios e instalaciones deportivas no convencionales en la trama urbana, incluidos senderos, circuitos, gimnasios aire libre, patinódromos, skateparks, instalaciones elementales abiertas. De las personas que hacen actividad física en nuestro país, entre el 45% y el 60% utilizan espacios No Convencionales… Espacios más baratos de construir y de mantener.

4. El apoyo al asociacionismo deportivo. A pesar del rápido desarrollo de los centros deportivos vinculados al concepto amplio del “fitness – wellness”, asociados siempre a proyectos empresariales (muchas veces mediante concesiones de los propios Ayuntamientos) los clubes deportivos del municipio siguen siendo un elemento de enorme valor tanto para el impulso a la propia actividad deportiva como a la articulación social de la localidad. No olvidemos que la labor del asociacionismo deportivo en una localidad es insustituible.

5. La intervención en los centros escolares, especialmente en aquellos de carácter público y cuyo mantenimiento es responsabilidad de la entidad local. Especialmente, mediante una de las medidas recogidas en el Plan A+D de impulso a la promoción de la actividad física del Consejo Superior Deportes – en los últimos años tristemente olvidado- de apoyo a la constitución y funcionamiento del Proyecto deportivo de Centro: para todos –niños y niñas-; no asociado exclusivamente al deporte convencional competitivo, pero incluyéndolo; vinculado al asociacionismo deportivo del barrio o pueblo, que permita dar continuidad a la práctica de los escolares; y buscando la generación de hábitos deportivos de los chicos y, sobre todo, de las chicas.

En un segundo plano, señalamos 4 líneas de trabajo de carácter transversal, pero cada vez más importantes:

6. La movilidad urbana sostenible. Por un lado mediante participación, junto con los responsables de la movilidad del municipio, en el impulso y el diseño  de itinerarios peatonales –no olvidemos, la movilidad más básica y más sostenible- mediante la aplicación de los factores que mejoran y condicionan la misma: las distancias, la calidad del suelo, el arbolado, el paisaje y la seguridad. Por otro lado, mediante la configuración y diseño de un sistema de apoyo a la movilidad ciclista: la bicicleta se ha consolidado también como un medio básico, barato, sostenible y sano; nuestra meteorología lo permite, siempre y cuando se tengan en cuenta también los factores de seguridad, características del pavimento y arbolado de nuestros carriles-bici.
 
7. La actuación sobre las personas que configuran la propia organización municipal. Cada vez son más las empresas y organizaciones que promueven espacios y actividades para el desarrollo de actividades físicas y deportivas asociadas a los programas de vigilancia de la salud de sus trabajadores. La propia Unión Europea ha dictado unas directrices de actividad física en los lugares de trabajo ¿Qué podemos promover con los empleados públicos?: Facilitación de acceso a instalaciones y programas deportivos municipales; disposición de profesionales educadores deportivos para actividades conjuntas y consejos personalizados en el lugar de trabajo; apoyo a iniciativas de participación deportiva relacionadas con el lugar del trabajo o la propia organización (club del corredor, club de la caminata, etc…); apoyo al transporte peatonal o ciclista al lugar de trabajo; y si el trabajo tiene riesgos de problemas músculo-esqueléticos, acceso a ejercicios diseñados específicamente para contrarrestar estos problemas. En general, crear un entorno de trabajo favorable a la actividad física.

8. Promoción y participación en proyectos interinstitucionales sobre la salud de la ciudadanía.  Especialmente en el ámbito de la colaboración con las autoridades sanitarias y centros de salud del municipio, apoyando la coparticipación en proyectos de actividad física y salud: con los centros de Atención primaria –ejemplo “Vallecas Activa”; con  apoyo a la llamada “Receta deportiva” – Ayuntamientos de Tomelloso, Getxo- mediante la puesta a disposición de las instalaciones y actividades; o mediante la participación activa en Campañas institucionales –Corazón, sedentarismo, obesidad – Ayuntamiento de Leganés-.

9. Y por último, con la relación de las políticas deportivas municipales con el resto de las políticas municipales, dando así sentido al carácter cada vez más transversal de la actividad física y del deporte. Políticas deportivas relacionadas con los Servicios sociales; con los Mayores; con la política de Juventud, de Educación, el Medio ambiente y los Parques y Jardines; con el Urbanismo y Movilidad –antes señalada-; con la Prevención de las adicciones; y, sobre todo, con las políticas de Igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. En definitiva, buscar la complicidad de otros servicios y de otras políticas en la generación de un municipio activo.